"La vida te da suficientes disgustos por sí misma como para que encima vayas a buscarlos"
Charlotte Mielswetzski tiene trece años y es una niña espabilada y muy imaginativa, aunque no demasiado popular y que no lo pasa bien en el colegio, pero sabe salir de cualquier apurillo echándole un poco de inventiva y cuenta unas historias estupendas. Un día encuentra un gatito y ése hallazgo es la señal de partida de que todo lo que constituye su mundo va a cobrar una dimensión radicalmente nueva.
No sabía nada de este libro, pero tenía curiosidad, eso de "Las Crónicas de Cronos" me sonaba a mitología griega y yo leo todo lo que me encuentro sobre el tema, así que no podía quedarme sin devorar este libro.
Aunque al principio los dioses y demás personajillos del submundo no hacen acto de presencia, sí que hay personajes un tanto raros, que dan que pensar, como el profesor de Charlotte, ese tipo no es normal, se nota.
Lo interesante empieza cuando aparece el primo de la protagonista, Zee, al que le pasan cosas muy extrañas, bueno, a él no, sino a los que están a su alrededor.
El estilo de la autora es divertido, ese tipo de escritura que te hace soltar una carcajada aunque estén a punto de matar al personaje, más que nada porque a Charlotte se le ocurren unas cosas que... bueno, son un poco extravagantes.
De los dioses griegos salen: Ades, el rey del submundo, y su reina Perséfone. Todo se desarrolla allí donde los muertos moran, y se ve que no tienen muchas visitas de fuera.
Aunque a veces se ha hecho un poco pesado, hay mucha narración, pero como ya he dicho, ese toque divertido hace que parezca menos.
Si os gusta la mitología y queréis saber para qué quiere alguien robar las sombras (ya ves tu para qué servirá una sombra), tenéis que leer este libro.
Gracias a Everest

