Oh, sí, vengo con una entrada típica donde las haya. Vengo a recomendaros libros, pero no, no serán los típicos (o puede que un poco sí). Los que os voy a recomendar son libros que despierten vuestro niño interior y os dejen sacar vuestra parte más loca de dónde sea que la tengáis.
Empecemos con un clásico. ¿Quién dijo que los clásicos eran aburridos? Pues no lo sé, pero mejor no se lo digáis a Lewis Carroll o se levantará cual muerto viviente y empezará a escribir algo aún más loco que Alicia en el País de la Maravillas.

Me pregunto por qué Carroll eligió una niña para su aventura, ¿por qué no un niño? Da igual, yo conozco a otra niña que también ha vivido aventuras y sin ayuda de ninguna reina obsesionada con cosas extrañas.
Emily the Strange, la niña más peculiar que podríais encontrar sobre la faz de la tierra. Su mismo nombre lo dice: Strange (ay, que lista e inteligente soy, sí, lo sé). Inventa cosas (muy útiles, por cierto, y a quien lo niegue lo mando directo con mi manada de caracoles muto) y escribe todo lo que le pasa en sus diarios. Ilustrados y con todo detalle. ¡Y con listas de trece cosas! (Casi se me olvida mencionarlo).

Y hablando de cosas extrañas aquí no puede faltar Neil Gaiman. El rey de lo extraño, sin duda. ¿Qué hay más extraño que una niña que pasa por una puerta y se ve inmersa en un mundo paralelo donde la gente tiene botones por ojos? (Respirad después de esta pregunta eterna sin comas, si veis puntitos negros recordad levantar las piernas). Puede que lo de que el gato hable cual filósofo también sea un poco... fuera de lo normal. Pero, oh, venga, lo más raro de todo esto es que ¡el maldito jardín tiene vida propia! (Sí, tengo que ordenar mis prioridades, sí, lo sé, pero dejémoslo para otro día).
¿¡Pero qué pasa en este mundo cruel!? ¿¡Todos estos libros tienen protagonistas femeninas!?
Relax, respirad, no os sulfuréis. Aún hay esperanza para los seres masculinos de este mundo (como los avestruces, sí, avestruz es masculino (a no ser que nuestra querida RAE lo cambie), por si había alguna duda).
Nuestro niño que nunca crece, que vive en el país de Nunca Jamás, que juega a buscar el tesoro con los niños perdidos, que escucha a escondidas cómo Wendy cuenta sus aventuras a sus hermanos, que un día pensó que era mejor no hacerse mayor, que ser un niño es mucho más divertido. Si hay alguien que de verdad puede despertar nuestro niño es Peter Pan.
Y recordad sonreír o Jack se enfadará y le dirá a Papá Noel que no os lleve nada por Navidad.




