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lunes, 20 de diciembre de 2010

Hechizada por las letras (II): Comienzos vacilantes

Parte I

¿Por qué parte 1?
Porque mis comienzos en el mundo de la lectura no fueron a temprana edad, como muchos podáis pensar, fueron un poco más adelante, cuando la niñez se escapaba pero aún no quería irse (aún no se ha ido xD).

Y estos Comienzo vacilantes, tienen dos partes:

Las crónicas de la Torre
Memorias de Idhún


Mi historia empezó a los trece años (si no recuerdo mal), me propuse leer algún libro sin que me obligaran (por entonces leer un libro de 200 páginas y luego hacer un resumen para mí era como si se acabara el mundo), mis padres no se lo creían (y ahora creo que cuando llego a casa con cinco libros en los brazos se arrepienten de haberme comprado el detonante de todo esto), así que llenos de esperanza de que yo leyera y consiguiera que en los dictados hubiera más azul que rojo (por entonces mis faltas de ortografía dolían a los ojos), me acompañaron a por lo que yo quería: un libro de miedo. Sobra decir que Las crónicas de la Torre no es precisamente de miedo, pero la de la librería me dijo que sí, que todos esos libros de una editorial que a mi me sonaba de libros de texto del colegio, que llevaban una F en verde en el lomo eran de miedo. Yo, con mi ojo crítico miré los título (que mucho miedo no daban) y le dije a mi madre: "¿Cuál cojo? El valle de los lobos, La maldición del maestro o La llamada de los muertos". Eran los tres libros que más "miedo" daban. Ni siquiera me fijé en que eran de la misma autora, así que no tenía ni idea de que era una trilogía (creo que ni siquiera sabía qué era un trilogía). Pensé que para ser el primero muertos como que no, y el del valle tampoco sonaba muy escalofriante, así que me compré La maldición del maestro (el del medio, que arte tenía, sí señor).

Lo leí, lo terminé y cuando giré la página del índice me doy cuenta de que habían dos libros más uno antes del que me había leído y otro después. Me leí el primero y luego el tercero (por entonces eran mis padres los que me compraban los libros, más que nada porque yo no tenía dinero a mis trece años). Y luego, no recuerdo como, me enteré de que había un historia sólo de Fenris!! *-* Allí que fui yo. Y ese mismo día que me compre Fenris, el elfo. Descubrí otro libro de esa autora que recordaré toda mi vida porque por sus libros ahora mismo estoy aquí escribiendo esto: Memorias de Idhún. Entonces acababa de salir el segundo. Y me lo apunté. 
A la siguiente vez que fui a comprarme un libro fue el primero de Memorias de Idhún. Pero esto es para la segunda parte.

Sobre Las Crónicas de la Torre puedo decir que los conservo con muuuuucho cariño, son mis primeros libros no obligatorios y de más de 50 páginas que me leí, gracias a ellos, ahora leo como una posesa en cuanto tengo un segundo libre. Suena bastante exagerado, pero estoy casi segura que si yo ese día no hubiera encontrado estos libros, ahora mismo seguiría comiendo más tildes de las que caben en mi estomago, no estaría orgullosísima de una estantería repleta de libros, no discutiría con mi madre porque me compro demasiados, este blog no existiría y no habría conocido a un montón de personitas.

Así que gracias a estos cuatro libros, ahora con puntas dobladas y tapas arrugadas, porque son una de las mejores cosas que me han pasado.