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sábado, 17 de abril de 2010

La soledad de los números primos: vivan los dramas

"Abrió los ojos; allí seguía el cielo azul, límpido e inmenso, sin una sola nube"

En una clase de primer curso Mattia había estudiado que entre los números primos hay algunos aún más especiales. Los matemáticos los llaman números primos gemelos: son parejas de números primos que están juntos, o mejor dicho, casi juntos, pues entre ellos media siempre un número par que los impide tocarse de verdad. Números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43. Mattia pensaba que Alice y él eran así, dos primos gemelos, solos y perdidos, juntos pero no lo bastante para tocarse de verdad.

No esperéis una historia feliz: chico conoce chica, se enamoran, tiene una crisis por la mitad del libro, pero todo se soluciona y viven felices para toda la eternidad. Porque no encontraréis esto. Tampoco hay vampiros ni elfos, es la pura realidad, sin gente que brilla bajo el sol, ni seres que convierten una calabaza en carroza.

Es un drama y por tanto prepararos con una caja de pañuelos a mano.

Como podréis deducir el tema principal es la soledad, en concreto la de los dos protagonistas. Y debo decir que me ha hecho llorar encantado como describe la soledad que sienten los personajes. Se ha acercado demasiado a la realidad como para dejarme indiferente, a través de una metáfora: los números primos.

Los personajes están muy bien, al principio, creo que son ideales para esta historia, dos jóvenes atormentados por el pasado, que sienten la soledad en cada parte de su ser. Pero su evolución a lo largo de la historia es casi nula (por no decir del todo), podría verlo como algo negativo, pero en mi opinión, creo que el autor lo ha hecho así para darle un toque aún más dramático y real a la vez.
Los personajes secundarios están bien logrados, ya que no se limita a nombrarlos y ya está (como pasa muchas veces) sino que también ahonda en la vida de éstos.

Por ser el primer drama que leo, haber llorado a moco tendido y haberlo devorado en dos días:

sábado, 14 de noviembre de 2009

La mecánica del corazón y La soledad de los números primos

La mecánica del corazón

En la noche más fría del siglo XIX, nace en Edimburgo, Jack, el frágil hijo de una prostituta. El bebé nace con un corazón débil y para salvarlo le colocan un reloj de madera al que habrá de dar cuerda toda su vida. La prótesis funciona y Jack sobrevive, pero debe respetar una regla: evitar todo tipo de emoción que pueda alterar su corazón. Nada de enfados, y sobre todo, nada de enamorarse. Pero Jack conoce a una pequeña cantante de ojos grandes, Miss Acacia, una joven andaluza que pondrá a prueba el corazón de nuestro tierno héroe. Por el amor que siente hacia la joven, Jack se lanzará a una aventura quijotesca que le llevará desde Edimburgo a París, a las calles de Granada, haciéndole conocer las dulzuras y durezas del amor.

La soledad de los números primos

Como introducción a esta excepcional novela, dejemos al texto hablar por sí mismo: «En una clase de primer curso Mattia había estudiado que entre los números primos hay algunos aún más especiales. Los matemáticos los llaman números primos gemelos: son parejas de números primos que están juntos, o mejor dicho, casi juntos, pues entre ellos media siempre un número par que los impide tocarse de verdad. Números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43. Mattia pensaba que Alice y él eran así, dos primos gemelos, solos y perdidos, juntos pero no lo bastante para tocarse de verdad.»
Esta bella metáfora es la clave de la dolorosa y conmovedora historia de Alice y Mattia. Una mañana fría, de niebla espesa, Alice sufre un grave accidente de esquí. Si la firmeza y madurez con que este joven autor desarrolla el tono narrativo impresiona y sorprende, no menos admirable es su valor para asomarse sin complejos, nada más y nada menos, a la esencia de la soledad.