Seguro que algún día os habéis levantado por la mañana con más sueño que un oso sin hibernar y con una cara de zombie que ni el mejor de ellos puede superar.
Y después el mundo se derrumba, todo empieza a ir mal, todo se va a la mierda, ya está, adiós muy buenas a ese reflejo de felicidad que iba de aquí para allá.
Lo siento, es lo único que consiguen teclear hoy mis dedos, espero que mañana el mundo me de una tregua y vuelva todo al sitio, o como mucho pasado mañana, tampoco pido tanto, ¿no?