"Y me cae de vicio, pero en ciertas ocasiones tiene el tacto de un asno"Obligados a protegerse continuamente de las mortales amenazas de los strigoi (los vampiros más violentos y peligrosos, los únicos que nunca mueren), los dhampir no pueden enamorarse. Son exclusivamente guardianes. Esto se convierte en un problema para Rose cuando descubre que su tutor en la academia de vampiros va a ser Dimitri, por quien se siente más que atraída. El único rival a su medida en la academia es también el único que puede ayudarla a salvar a su mejor amiga… No bajes nunca la guardia... cuando el destino depende de ti.El plan de Rose y Lissa, después de dos años funcionando, un día se va al traste. Las han pillado y no pueden escaparse de los guardianes.
De vuelta a la academia tienen que enfrentarse a la directora, ¿las castigará o no?
De momento de lo que tienen que preocuparse si quieren quedarse y graduarse (quién sabe, a lo mejor planean escaparse otra vez), es de recuperar los dos cursos que se han perdido, las amistades, la buena fama y el respeto.
¿Volverá a ser todo como antes?Otro libro de
vampiros, el primero de una
saga de esas que nunca se acaba, que no hacen más que salir libros y nunca llegan al final, de esas sagas con las que acabas tirándote de los pelos porque
llegarás a los cien años y tendrán que estar tus nietos leyéndote el libro.
Pero aún sabiendo esto,
cómo me voy a resistir a otra historia de vampiros. Además de que Richelle Mead le da
un toque diferente al género vampírico porque no hay vampiros vegetarianos y vampiros no-vegetarianos, sino que hay
dhampir (técnicamente no son vampiros, son hijos de un moroi y un humano, y se ocupan de proteger a los moroi),
moroi (los vampiros propiamente dichos) y
strigoi (los vampiros malos, por decirlo de alguna forma, los más difíciles de matar y los que quieren acabar con los moroi).
Y aunque esto para mi ya es suficiente para querer devorar el libro, pues hay más:
Está
Dimitri, que sinceramente a mi no me gusta mucho,
miradas inexpresivas,
cara de poker constantemente y
mide más de dos metros, vale que sea alto, pero eso es pasarse xD
Pero... no nos podemos olvidar de
Christian, el típico chico con un
pasado un tanto
turbulento, que nadie sabe mucho sobre él, con ese
misterio a su alrededor y con la palabra
peligro grabada en la frente ¿o no?
Rose... Rose...
valiente sin duda, aunque me pareció un tanto fría. Es un buen cambio teniendo en cuenta las protagonistas que suelen salir en este género. Durante la mayor parte del libro es bastante
fría y distante, sólo se preocupa por Lissa, pero hacia el final veremos
un poquito de su corazoncito.
Y
Lissa es bastante
inestable, pero tiene una razón de peso, aunque esa razón no la voy a decir por vuestra salud librera (vamos, para no soltar un mega-spoiler).
Con un
final un tanto... raro y con un punto de
intriga y amor nos deja con las ganas de saber que ocurrirá en el próximo. Y para saberlo sólo tenemos que esperar hasta el mes que viene ;)